jueves, 1 de diciembre de 2011

Periodismo de datos, hay que seguirle la pista

miércoles, 30 noviembre 2011

El periodismo de datos
será premiado por Google

Google_resumenLos mejores representantes del periodismo de datos serán destacados por Google y la Red Global de Editores (GEN, en inglés) en un premio que tomará en cuenta tanto a organizaciones noticiosas establecidas como a los nuevos exponentes de esta rama que, según Peter Barron, director de relaciones de la compañía norteamericana, “es un área clave para oportunidades fantásticas”.
Bertrand Pecquerie, máximo representante de la GEN, ha dicho que ambas organizaciones han decidido entregar los premios porque consideran que el periodismo de datos “será parte del futuro del periodismo, de la producción de noticias”.
“Hasta la fecha existen pocas experiencias, muy pocos experimentos. Evidentemente tenemos a ProPublica, a algunos diarios, algunas televisoras haciendo servicios con periodismo de datos, aplicaciones, pero estamos comenzando”, ha dicho Pecquerie a Journalism.co.uk.
El premio contará con seis categorías, entre las que destacan: visualizaciones de datos interactivos, investigaciones conducidas por datos, y aplicaciones de datos para móviles o la web. Los ganadores de cada categoría serán premiados con 60 mil dólares (unos 45.000 euros) y también serán reconocidos los dos finalistas de cada renglón. Los resultados del premio se darán a conocer en el próximo encuentro de la GEN que se celebrará en mayo de 2012 en París.

El periodismo de datos de ProPublica
ProPublica es una sala de redacción supuestamente independiente sin fines de lucro, que está comprometida a ofrecer un periodismo contundente en bien del interés público.  Su misión es "denunciar los abusos del poder y los engaños a la confianza pública cometidos  por el gobierno, las empresas y otras instituciones, utilizando para ello la fuerza moral del periodismo de investigación".  Encabezado por ex redactores de prestigiosas publicaciones como los diarios The Wall Street Journal y The New York Times, ProPublica ha amasado galardones desde que comenzó a publicarse en 2008, obteniendo incluso dos Premios Pulitzer, por su periodismo de investigación.
ProPublica utiliza las tecnologías digitales y las plataformas de los medios sociales más modernos para difundir sus artículos.  ProPublica hace disponible en línea la mayoría de sus artículos para su reimpresión, provisto que el material es debidamente atribuido, inalterado y no vendido por lucro.  También da acceso a sus artículos a través de Facebook y Twitter, podcasts y una aplicación iPhone gratuita.
Muchos artículos son difundidos por "aplicaciones noticieras" ricas en datos que desglosan la información relevante en elementos más fáciles de comprender.  Una de estas aplicaciones, llamada "Opportunity Gap", provee información de la Oficina de Derechos Civiles del Departamento de Educación de Estados Unidos, que permite al usuario averiguar si en su estado se ofrece a los estudiantes acceso igual a cursos avanzados.
ProPublica no sólo espera llamar la atención sobre las injusticias que se cometen contra el público, sino que apunta a corregirlas.  "En las mejores tradiciones del periodismo estadounidense en cuanto a servicio público, procuramos estimular un cambio positivo".

(Este material no ha sido redactado  por quienes administran este blog). 

domingo, 27 de noviembre de 2011

Taller de Periodismo Digital en La Paz



Raíces y antenas… Pies sobre la tierra y alas para poder volar… Identidad y flexibilidad para cambiar… Todo ello frente a un mundo de transformaciones e incertidumbre del que, a veces, no sabemos cómo sujetarnos ni a qué tabla subirnos para no ahogarnos en una gigantesca red virtual que no sólo parece devorarlo todo, sino también controlar cuál es la información a la que podremos tener acceso las personas desde el momento en que se les ocurrió “personalizar” nuestro acceso mediante los buscadores.
Una de esas tablas está conformada por talleres de periodismo digital. Sin embargo, quienes pasaron más de un curso podrán llegar a la conclusión de que no todos son efectivos porque, para empezar, se requiere en este camino mucha práctica vinculada al proceso de prueba-error.
Tenemos, normalmente, demasiadas dudas, dificultades para activar una y otra herramienta y, sobre todo, interrogantes sobre principios básicos éticos que vemos tambalear una y otra vez en la red porque a una observación en ese sentido, no faltan las respuestas de que “así no más es en la red” o “en la red está permitido” o “en la red se lo hace” o “aún no hay leyes consensuadas a nivel internacional para no permitir tal práctica”, etc.
Por ello es que quienes somos periodistas “tradicionales” como ya nos llaman no podemos abandonarnos hasta ahogarnos porque es muy probable que la facilidad con la que mucha gente deja de lado lo ético terminará ganando todos los espacios. Por ello nuestra única opción es capacitarnos.
Uno de esos procesos de capacitación a directores y docentes de universidades integradas en la Asociación Boliviana de Carreras de Comunicación Social de Bolivia (ABOCCS) se produjo entre el 23 y 26 de noviembre de 2011 en instalaciones de la Universidad Católica de la ciudad de La Paz, donde los facilitadores Steffen Leidel y Peter Deselaers DW-Akademie de la Deutsche Welle de Alemania dieron un taller 100 por ciento práctico durante 36 horas.
Googlereader, Storify, Googler plus, goo.gl., bit.ly, embeber, soundclaud, twitter, flash player, picasa, audacity, hastag y otras palabras dejaron el mundo de los conceptos para aterrizar en la práctica pura. Al final, todos coincidieron en que sólo haciendo podremos avanzar.

¿Quiénes participaron?
Juan Carlos Peña Gutiérrez (ABOCCS), Amparo Canedo (Universidad Católica Boliviana, La Paz), Osman Patzzi (UPSA), Edward Delgado Sánchez (NUR), Marcela Valenzuela (Universidad Evangélica Boliviana), Oscar Sánchez Miranda (Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca), Juan Marcelo Lafuente Terceros (Universidad Técnica de Oruro), Alejandro Cossio (Diakonia), Erick Butrón (Universidad Andina Simón Bolívar), Orlando David Arratia Jimenez (Universidad Mayor de San Simón), Miguel Pinto Parabá (Universidad Pública de El Alto), Marcelo Herbas (Universidad Católica Boliviana, Cochabamba)




TALLER DE PERIODISMO DIGITAL EN LA PAZ

viernes, 25 de noviembre de 2011

La Universidad Católica Boliviana lanzará en 2012 la nueva malla curricular de la Carrera de Comunicación

Diakonia nz4 by Alejandro Cossio Aguilar

¿Hacia dónde se va con el cambio?
¿Qué busca lograr la universidad con esta transformación curricular?, es una de las preguntas que suele escuchar quien coordina tal proceso en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Católica, la periodista y docente Amparo Canedo


¿Cuáles serán los cambios más importantes en la malla curricular?
La nueva malla curricular incluye muchos cambios en comparación con la última que data de 1992, lo que implicará más de un desafío para los docentes.
Quien es director de esta Carrera desde junio de 2010, Carlos Arroyo, dice: "El reto es cómo unificamos todo esto y cómo juntos jalamos el carro hacia el mismo lado". Con esa finalidad, los 34 docentes vienen sosteniendo reuniones de planificación y coordinación con la presencia de representantes estudiantiles.
¿Cuándo nació la Carrera de Comunicación de la Católica?
El Instituto Superior de Ciencias y Técnicas de la Opinión Pública, nacido en 1969, es la semilla de la Carrera de Comunicación que vio la luz el 18 de mayo de 1971. En 40 años, diez directores, nueve mallas curriculares (la última de 1992) y más de mil titulados han pasado por dicha Carrera. No sólo eso. Desde entonces, la infraestructura y la tecnología han ido cambiando: si antiguamente los estudiantes pasaban clases en pupitres, hoy lo hacen en laboratorios equipados con computadoras e Internet.
Y desde el 2011, los titulados ya tienen la opción de acceder a cursos de postgrado, además de una séptima modalidad de titulación llamada transición al postgrado.






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jueves, 24 de noviembre de 2011

OJO CON EL "ENFOQUE" PERIODÍSTICO EN BOLIVIA...

 Por Amparo Canedo

¿Cuántas veces los periodistas nos preguntamos por los alcances de aquello que hacemos diariamente sin pensarlo dos veces porque así lo hicimos siempre? ¿Cuántas veces pensamos en los riesgos del “enfoque” periodístico? 
Hasta 1990, en los periódicos bolivianos se trabajaba cada noticia con base en el “lead” de la pirámide invertida en el que se intentaba responder a las seis clásicas preguntas (convertidas en nueve desde el 2001) y cuyo origen se remonta hasta el siglo I después de Cristo de la mano del retórico Quintiliano, quien por primera vez formulara el qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué, preguntas luego retomadas por San Agustín y más tarde por las agencias de noticias internacionales como AP, las que se encargaron de difundir en el siglo XIX tal estructura.
La pirámide invertida, de clara vertiente positivista, ayudó a los periodistas bolivianos a elaborar noticias en épocas en que aún se armaban los diarios manualmente, lo que significaba que parte del material escrito podía terminar en el tacho de basura si es que en el espacio no cabían más de dos párrafos. De ahí la obligatoriedad de escribir empezando por lo más importante para desembocar en lo menos trascendental.
Sin embargo, cuando por los años 88 y 89 fueron incorporadas las computadoras en las redacciones de Última Hora y luego en la recién aparecida La Razón, no sólo la rigidez de la pirámide invertida fue cediendo, sino que apareció otro fenómeno periodístico: el enfoque noticioso.
Quien trabaja en un medio de comunicación, más si es un periódico, sabe que apenas llega a su diario su editor le preguntará: ¿Cuál es el enfoque de tu noticia? Para poder responder, el periodista combinará en su cabeza una serie de hechos, antecedentes y declaraciones que darán por resultado un titular o, en otras palabras, una interpretación.
Se ha vuelto tan familiar y común el uso del “enfoque” que no se suelen escuchar muchas reflexiones alrededor de él cuando, en verdad, su utilización arbitraria puede ocasionar en el periodismo y, por tanto, en la sociedad, efectos perversos.
Veamos un ejemplo de “enfoque” de esa primera época cuando éste apareció. El 20 de enero de 1999, La Razón titulaba: “Todas las coimas se pagan en la Policía Boliviana, ¿qué tal?” Para llegar a tal titular, quien escribió únicamente tenía como respaldo un caso concreto de corrupción. Esto quiere decir que a partir de una única situación, el periodista no sólo asumió la responsabilidad por el titular, sino que tendió a generalizar.
El 25 de febrero de 2011, El Diario tituló: “Ciudadanía condena paro de 24 horas del transporte”. El respaldo de dicha afirmación que mencionaba a toda la población no pasaba de media docena de personas entrevistadas; sin embargo, todos habíamos sido incluidos en la condena. Como éste y el anterior, los ejemplos abundan.

Como se podrá advertir, los “enfoques” tienen algunas características similares: primero, tienden a ser contundentes; segundo, suelen elevar la frase u oración a la categoría de la adjetivación; tercero, quien se hace responsable del mismo no es una fuente, sino el periodista y, por ende, el medio en el que éste trabaja; cuarto, muchas veces corren el riesgo de generalizar situaciones particulares, deficiencia más notoria cuanto menor número de fuentes o documentos respaldan una interpretación.
Si un “enfoque” no está respaldado deja de ser informativo para convertirse en parte del área de opinión de un matutino. Esto nos lleva a la necesidad de hacer notar que para estructurarlo, el periodista requiere contar con una investigación previa lo suficientemente seria como para articular interpretaciones, lo cual es difícil pensar en un medio de comunicación que cuenta con escaso personal y gran parte de éste recién ha salido de las universidades por convenir a los bolsillos de los diarios, en los que la crisis económica empezó a sentirse con fuerza desde el año 2000, llevándoles a reducir sus planteles casi  a la mitad en detrimento de los trabajos de largo aliento que requieren más tiempo y también conocimientos y destrezas.
No sólo eso. La investigación que respalde un buen “enfoque” no sólo debiera tomar en cuenta el hecho, antecedentes y declaraciones de las fuentes, sino que no podrá perder de vista algunas especificidades del contexto de quienes declaran. Por ejemplo, cuando un dirigente del área rural indica que las decisiones serán tomadas con las bases, no se refiere a que no tenga la sabiduría suficiente para hacerlo solo, sino que parte de su forma de ser en el mundo le obliga a ejercer la política de otro modo, lo que lamentablemente podría ser malinterpretado en un “enfoque” como que “x dirigente deja las decisiones en manos de sus bases” o, peor aún, “x dirigente se lava las manos”.
Así como existe el riesgo de andar lanzando “enfoques” a diestra y siniestra, también está presente el peligro de terminar minimizando lo que de tan obvio se cae de maduro. Nos referimos, por ejemplo, al hecho de que una subida de más del 73 por ciento en el precio de los carburantes no tiene por qué dejar de ser enfocado con la palabra “gasolinazo”.
Y es que ése es el otro riesgo, pasar del enfoque mal respaldado al otro extremo de callar lo que se sabe. En todo caso, se podrá advertir que las diferencias entre un género informativo-interpretativo y uno de opinión son menos notorias de lo que pensamos y podrían casi pasar desapercibidas ante los ojos de los propios periodistas,  quienes  caminamos todo el tiempo sobre una cuerda floja que no sólo nos obliga a tener cuidado, sino a reflexionar sobre lo que diariamente hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos.